Las Palabras Importan
Hola, corazones:

Bienvenidas a una nueva conversación de corazón a corazón.
Durante muchos años tuve el privilegio de trabajar como intérprete, y una de las muchas cosas que aprendí a través de esa experiencia es que las palabras importan.
Interpretar no consiste simplemente en cambiar palabras de un idioma a otro. Es necesario comprender lo que una persona realmente quiere comunicar y transmitirlo de la manera más precisa posible. Una palabra mal escogida puede cambiar completamente el significado de un mensaje y, en determinadas circunstancias, puede tener consecuencias muy serias. 

Existe una historia que durante años ha sido utilizada en el mundo de la interpretación para enseñar precisamente esta lección. Es la historia de Willie Ramírez, un joven de 18 años que fue llevado a un hospital de Florida en una situación médica muy grave.
Su familia utilizó la palabra “intoxicado” para describir lo que le había sucedido. Sin embargo, aquella palabra fue interpretada de una manera diferente en el contexto médico. Se entendió que podía tratarse de una intoxicación relacionada con drogas, cuando en realidad Willie estaba sufriendo una hemorragia cerebral.
El diagnóstico correcto se retrasó y, como consecuencia, Willie sufrió un daño neurológico permanente y quedó cuadripléjico.
Aunque una sola palabra no explica por sí misma todo lo que ocurrió aquel día, esta historia nos deja una enseñanza que no podemos ignorar:

Las palabras importan.

Y mientras pensaba en este caso, me hice una pregunta:
Si debemos tener tanto cuidado con las palabras cuando comunicamos un mensaje, ¿cuánto más debemos cuidar las palabras que salen de nuestra propia boca?

El Poder de Nuestras Palabras

La Biblia nos dice en Proverbios 18:21:
“La muerte y la vida están en poder de la lengua…”
Qué palabras tan fuertes.
Nuestras palabras pueden tener un impacto profundo en las personas que nos rodean. Todos sabemos lo que se siente recibir una palabra de ánimo cuando estamos pasando por un momento difícil. Pero también sabemos lo que puede suceder cuando alguien nos dice algo que nos hiere profundamente.
A veces quien pronunció aquellas palabras las olvidó minutos después.
Pero nosotros las recordamos durante años.

Por eso, como seguidores de Cristo, debemos aprender a ser intencionales con nuestra manera de hablar.
El apóstol Pablo nos dice en Efesios 4:29: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”
Me encanta esta instrucción porque no solamente nos dice qué debemos evitar. También nos muestra para qué deben servir nuestras palabras:
Para edificar.
Para dar gracia.
Para bendecir.
Esto no significa que nunca debamos corregir, expresar desacuerdo o hablar de situaciones difíciles. Significa que podemos aprender a hacerlo con amor y sabiduría.
Y Santiago nos recuerda algo que considero especialmente importante:
“Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.” Santiago 1:19

Quizás una de las mejores maneras de cuidar nuestras palabras es aprender a hacer una pausa antes de hablar.
Escuchar.
Pensar.
Orar.
Y después responder.

Las Palabras Revelan Nuestro Corazón

En una de nuestras conversaciones anteriores hablamos sobre el corazón de Jesús. Hoy quiero regresar a ese tema porque existe una conexión muy importante entre nuestro corazón y nuestras palabras.
Jesús dijo:
“Porque de la abundancia del corazón habla la boca.”Mateo 12:34
Lo que sale de nuestra boca muchas veces revela lo que está pasando dentro de nuestro corazón.
Si hay resentimiento, puede aparecer en nuestras palabras.
Si hay orgullo, puede aparecer.
Si hay amor y compasión, también se notarán.
Por eso, cuidar nuestras palabras no se trata únicamente de aprender a hablar mejor. También se trata de permitir que Cristo transforme nuestro corazón.
Cuando conocemos más profundamente el corazón de Jesús, comenzamos a preguntarnos:
¿Cómo hablaría Jesús en esta situación?
¿Mis palabras están reflejando Su amor?
¿Estoy tratando de ganar una discusión o de ganar el corazón de una persona?

Yo creo sinceramente que estas son preguntas que todos necesitamos hacernos de vez en cuando. Una oportunidad para dar vida

Corazones, tenemos muchas oportunidades cada día para utilizar nuestras palabras.
Podemos decir:
“Te quiero.”
“Te perdono.”
“Estoy orando por ti.”
“No estás sola.”
“Estoy orgullosa de ti.”
“¿Cómo puedo ayudarte?”

Quizás pensamos que son palabras sencillas, pero nunca sabemos cuánto puede significar una palabra de amor o de esperanza para alguien que está atravesando una situación difícil.
Y no olvidemos que el tiempo es corto.
Mientras esperamos el regreso de nuestro Señor, tenemos la oportunidad de amar, servir, perdonar y bendecir a las personas que Dios ha puesto en nuestro camino.
No sabemos cuánto tiempo tendremos para decir lo que necesitamos decir.
Por eso, hagamos que nuestras palabras cuenten.
Que sean palabras llenas de verdad, pero también de gracia.
Que corrijan cuando sea necesario, pero que nunca olviden el amor.
Que nuestras conversaciones reflejen el corazón de Cristo.
Porque las palabras importan.
Y mientras todavía tengamos tiempo, usemos nuestras palabras para dar vida.

Dios les continúe bendiciendo, y hasta la próxima.
Con cariño,
Coach Emilia
 
 
 

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Restore. Renew. Rebuild.

 
For years, I understood what it felt like to push through stress, imbalance, and overwhelm while trying to show up for everyone else. On the outside, life can appear successful while internally the body, mind, and spirit are asking for healing.
My own journey led me to discover that true wellness happens when we stop masking symptoms and begin addressing the root cause. 

Healing is not just physical. It is emotional, mental, spiritual, and deeply personal.

That journey inspired me to create Consagrar Wellness, a space devoted to helping others restore, renew, and rebuild their lives from the inside out. 

Through education, wellness strategies, and compassionate guidance, I help people reconnect with their strength, clarity, and purpose.

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