De Corazón a Corazón: Lo Que Me Digo, Importa!
Hola, Corazones:
Bienvenidas a una nueva conversación de corazón a corazón.
Hoy quiero hablarles de algo que todas hacemos, aunque no siempre lo reconocemos: hablamos con nosotras mismas. Y esas conversaciones pueden influenciar nuestras decisiones y nuestras acciones mucho más de lo que imaginamos.
Para mí, hablar sola siempre ha sido una realidad, pero me ha tomado muchos años aprender a reconocer lo que me digo y, sobre todo, entender cómo puede afectarme.
Les cuento una experiencia que tuve hace muchos años, cuando estaba en el colegio.

Una de las clases requeridas era hablar en público. Cuando comencé mis estudios me inscribí en Speech 100. Estaba a unos días de comenzar el curso cuando tuve una conversación conmigo misma que terminó llevándome a obtener mi único incompleto en toda mi carrera académica.
¿Qué me dije?
“Yo no puedo con esta clase. Va a ser muy difícil. No domino el idioma. Mis compañeros probablemente se van a burlar de mí.”
Y, para rematar, me dije: “Estás muy gorda.”
Así que decidí que no me iba a exponer a hacer el ridículo frente a la clase.
¡Por Dios, qué equivocada estaba!

Literalmente me convencí a mí misma de que no podía.
Años más tarde volví a matricularme en la misma clase. Esta vez la experiencia fue completamente diferente. Tomé el curso, aprendí muchísimo y finalmente recibí la tan preciada calificación de Excelente.
¿Qué cambió?
Mi actitud y la voz interna que me decía: “Échale ganas, tú puedes.”
Con el tiempo entendí que yo misma puedo convencerme de muchas cosas, tanto positivas como negativas. 
Y entonces comprendí por qué la Palabra de Dios nos dice en Proverbios 23:7:
“Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él.”

Pero también he aprendido algo muy importante: hoy puedo reconocer cuando comienzo a hablarme negativamente.Puedo detenerme y preguntarme qué está causando esa negatividad, reflexionar sobre ella y decidir cambiar la manera en que estoy pensando.
No soy la misma persona de hace tantos años.
Hoy entiendo que no tengo que dejarme gobernar por cada pensamiento que llega a mi mente. Como nos enseña 2 Corintios 10:5, podemos llevar nuestros pensamientos cautivos a la obediencia a Cristo.

Y esto me recuerda las palabras de Pablo en Romanos 12:2:
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Qué hermoso es saber que Dios no solamente nos pide cambiar nuestras acciones, sino que también trabaja en nuestra mente y en nuestro entendimiento. Él puede transformar nuestra manera de pensar.

Por eso, no se trata simplemente de pensar positivo. Se trata de aprender a detenernos, llevar nuestros pensamientos a Dios y permitir que Él nos ayude a ver las cosas desde Su perspectiva.

Para reflexionar esta semana…
Las invito a prestar atención a esa conversación que tienen con ustedes mismas.
Durante esta semana, cuando descubran que están teniendo un pensamiento negativo sobre ustedes, deténganse. Pregúntense: ¿De dónde viene este pensamiento? ¿Es realmente verdad? ¿Qué dice Dios acerca de esto?

Escríbanlo si es necesario y llévenlo a Dios en oración.
Después, busquen una verdad que pueda reemplazar ese pensamiento.
Porque recuerden: no siempre podemos controlar el pensamiento que llega a nuestra mente, pero sí podemos decidir si vamos a creerlo, alimentarlo o entregárselo a Dios.

Y ahora les pregunto, Corazones:

¿Qué se están diciendo a ustedes mismas que necesitan dejar de creer?

Esta semana, escuchen su voz interior… y escuchen también la voz de Dios. 

¡Dios les bendiga Corazones y sigamos adelante en el nombre de Jesús!

Coach Emilia.

 

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For years, I understood what it felt like to push through stress, imbalance, and overwhelm while trying to show up for everyone else. On the outside, life can appear successful while internally the body, mind, and spirit are asking for healing.
My own journey led me to discover that true wellness happens when we stop masking symptoms and begin addressing the root cause. 

Healing is not just physical. It is emotional, mental, spiritual, and deeply personal.

That journey inspired me to create Consagrar Wellness, a space devoted to helping others restore, renew, and rebuild their lives from the inside out. 

Through education, wellness strategies, and compassionate guidance, I help people reconnect with their strength, clarity, and purpose.

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