
Blog Escrito por Coach Emilia
Hola Corazones,
Bienvenidos a una nueva conversación de corazón a corazón. Hoy quiero invitarte a reflexionar conmigo sobre qué tanto conocemos el corazón de Jesucristo. Para serles sincera, cada vez que he meditado en este tema descubro que no me es fácil entender —y mucho menos moldear mi comportamiento— basado en el corazón de Jesús, porque simple y llanamente no lo comprendo a profundidad.
Por lo general, mi carácter y mis acciones son influenciados por mi propio corazón… ya se imaginarán la cantidad de errores que cometo como resultado. Pero recientemente, el Espíritu Santo me permitió comprender algo esencial: mientras no me dé tiempo de conocer más a fondo el corazón de Jesucristo, no tendré la bondad, amor, compasión y paciencia necesarias para amar a mi prójimo como Cristo me amó a mí.
Quizá te estés preguntando: ¿y esto qué tiene que ver conmigo? Sinceramente, espero que mucho. Si ya conoces profundamente el corazón de Jesús, me encantaría que compartieras tus experiencias con nosotros. Y si no, te invito a que también te des el tiempo de conocerlo a profundidad para crecer cada día.
Cristo dijo:
“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.” (Mateo 11:29)
¿Qué significa tener un corazón humilde?
¿Alguna vez te has detenido a preguntarte qué significa tener un corazón humilde? ¿O cómo podemos desarrollarlo? ¿O qué podemos hacer para servir mejor a nuestro Señor cada día?
La humildad bíblica no nace de técnicas humanas ni de fuerza de voluntad. Su origen está en una relación íntima, constante y activa con Jesucristo. Por eso, hoy quiero compartir contigo seis consejos prácticos que el Espíritu Santo puede ayudarnos a desarrollar según nuestras necesidades individuales, para comprender más profundamente el corazón de Jesús.
Recordemos siempre: La humildad florece únicamente en corazones satisfechos en Cristo, llenos de contentamiento y sumergidos en gratitud.
1. Adoremos mucho
Un corazón que reconoce su completa dependencia de un Dios omnipotente es un corazón que camina en humildad. Jesús mismo dijo en Getsemaní:
“Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” (Lucas 22:42)
La adoración nos recuerda quién es Dios y quiénes somos nosotros.
2. Oremos mucho
Un corazón sin oración está sediento del agua viva que solo Cristo puede dar. La falta de oración revela orgullo, autosuficiencia y una vida desconectada de la guía de Dios.
Busquemos momentos específicos para la lectura bíblica, la oración y el ayuno, reconociendo que sin Cristo nada podemos hacer.
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer.” (Juan 15:5)
La oración rompe la autosuficiencia y nos vuelve dependientes de Él.
3. Agradezcamos mucho
Solo en Cristo podemos tener un corazón satisfecho capaz de compartir su plenitud con otros. Un corazón lleno de gratitud no permite que entren celos, envidia o temor.
“Dedíquense a la oración; perseveren en ella con agradecimiento.” (Colosenses 4:2)
La gratitud abre la puerta a la paz y cierra la puerta al orgullo.
4. Reconsideremos mucho
Es vital evaluar nuestros pensamientos constantemente, porque nuestra tendencia humana es compararnos, descontentarnos y hasta envidiar.
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Filipenses 4:8)
La humildad comienza en la mente antes de manifestarse en nuestras acciones.
5. Sirvamos mucho
No solo debemos disciplinar nuestra mente, sino también nuestro cuerpo. Procuremos usar nuestras manos y pies para la gloria de Dios y el beneficio de los demás.
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando a cada uno a los demás como superiores a el mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” (Filipenses 2:3-4)
El servicio es humildad en movimiento.
6. Amemos mucho
Como seguidores de Cristo, somos llamados a vivir una vida donde el amor de Dios se refleje en todo lo que hacemos y en cómo respondemos a situaciones difíciles.
Aunque a veces nuestro amor no sea apreciado, estas situaciones son oportunidades para demostrar el amor que Cristo ha depositado en nosotros.
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.”(Juan 13:34)
El amor es la evidencia más visible de un corazón humilde.
Conclusión
Jesucristo es el mejor modelo a seguir. Cuando realmente estamos interesados en entender su corazón, buscamos su presencia y su bendición diariamente. El corazón de Jesús es humilde, tierno y lleno de amor por ti. Él pagó el precio por nuestros pecados al venir a este mundo y morir en una cruz por ti y por mí.
Si no has aceptado a Jesús como tu único y suficiente Salvador, hoy es el día. Cristo te espera con los brazos abiertos para transformar tu vida radicalmente.
Y si ya eres parte del cuerpo de Cristo y estás procurando ser mejor cada día mientras esperas su regreso… te felicito. Sigue adelante con fe, esperanza y humildad.
¡Hasta la próxima!
Coach Emilia










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